domingo, 21 de enero de 2018

TOMAR EL PODER REAL, EL OBJETIVO REVOLUCIONARIO




El gran objetivo de todas la revoluciones de la historia, ha sido la toma del poder por parte de la clase social que la ha promovido, así en la revolución francesa, las clases de la media y baja burguesía, tomaron el poder real, arrebatándoselo a la aristocracia y a su principal representante la monarquía. El 1917 en octubre pasado hizo cien años, las clases bajas y trabajadoras en Rusia hicieron lo mismo, arrebatando el poder a una aristocracia que gobernaba el país con mano de hierro, amparada en el poder omnipotente del Zar.

En España, en 1868, la burguesía junto con el estamento militar, vieron en la democracia la única manera de salir de una crisis, parecida a la actual, económica y política a la vez y montaron la revolución que vino a llamarse la Gloriosa, que acabó con el destronamiento de Isabel II, el breve reinado de una monarquía constitucional, en la persona de Amadeo de Saboya, y después de su fracaso con la más breve incluso I República Española, en sus primeros tiempo de corte federal y en su final unitaria.

Mas recientemente en la década de los 30 del pasado siglo XX, en España, el movimiento de corte anarquista intenta la toma del poder y de hecho lo consigue en ciertos puntos de España, como Cataluña, Asturias y Andalucía, sin embargo el golpe del General Franco y la posterior guerra civil mandan al traste este último gran movimiento revolucionario en nuestro país.

Observen que todos ellos tienen un punto en común y que es la toma del poder por parte de un grupo social determinado, arrebatándoselo a otro que lo ha venido ostentando durante un tiempo, de forma violenta. Observen también que en todos ellos, el símbolo del poder  han sido las instituciones de gobierno y del estado en sí y es contra ellos donde se han dirigido los ataques. Quizás debemos exceptuar, la revolución anarquista del año 36, que además de las instituciones del gobierno y del estado, dirigen sus iras contra los empresarios y estamento religioso, considerándolos como ostentadores de un poder real capaz de influir decisivamente en el gobierno.

Hoy en el siglo XXI, cuando el sistema capitalista da claras señales de agotamiento en buena parte del planeta y al igual que el comunismo ruso colapsó en 1991, al no haber dejado durante años, resquicio alguno para su renovación; el sistema capitalista puede colapsar si sigue empeñado en desatender las demandas que la ciudadanía le hace llegar en forma de protestas que se dedica a reprimir y demuestra claramente que está dispuesto a perpetuarse en base a la desigualdad social y la represión de la protesta del más débil que lleva como consecuencia.

Es hora ya que los ciudadanos del siglo XXI, empecemos a plantearnos la necesidad de una nueva revolución que venga a empujar de nuevo el mundo hacia el progreso. Es hora que las clases más desfavorecidas de la sociedad, busquen de nuevo la toma del poder, salvando este obstáculo llamado capitalismo que se niega a renunciar a la desigualdad e injusticia social. Sin embargo para que una nueva revolución pueda resultar exitosa en pleno siglo XXI, debemos mentalizarnos de dos cosas, la primera renunciar a la violencia que ha sido sacralizada en todas las revoluciones desde hace 100 años, y la segunda, localizar donde está el poder real, para no dar golpes en vano que se pierdan en el aire.

Los anarquistas de 1936, tenían claro que el poder se concentraba principalmente en tres lugares, la clase empresarial, el gobierno y la iglesia, sin embargo en estos tiempos actuales, nos encontramos que la iglesia ya no tiene la influencia que antes tenía en la sociedad, el gobierno está supeditado al poder financiero  y por otro lado que el capitalismo ha sido capaz de camuflarse de tal manera que la antigua clase empresarial, hoy resulta que no es poseedora de casi nada al estar endeudada hasta las cejas, situación que la equipara en problemas con la clase asalariada. Podríamos pensar que son los bancos o demás entidades financieras al ser los tenedores de las deudas de los ciudadanos, quienes son depositarios del poder real, pero entonces resulta que el banco en si es un ente totalmente despersonalizado, con una propiedad atomizada, en millones de pequeños accionistas, que además van cambiando de un día para otro, al intentar obtener beneficios de su inversión comprando y vendiendo acciones que no con el rendimiento de la entidad. ¿A quién deberían guillotinar pues los  revolucionarios del siglo XXI?

Creo que la revolución de hoy debe usar nuevas estrategias adecuadas a la nueva realidad, en lugar de enfrentarse físicamente a un enemigo que no conocemos físicamente ni sabemos dónde está, deberíamos intentar el control de los medios productivos y financieros, no en base a expropiaciones ni asaltos, si no fomentando en crecimiento de la economía social  para convertirla en el más serio competidor del capitalismo explotador, por ejemplo.

Sé que alguno me acusará de simplismo, sin embargo mi intención no es ofrecer aquí soluciones concretas, si no crear el clima necesario para que desde las bases ciudadanas se empiece a pensar en la necesidad de dar un giro radical a nuestro mundo si queremos que la justicia social y el progreso vuelva a imperar en el planeta tierra, y que las futuras generaciones no se vean obligadas a vivir como esclavos.

domingo, 14 de enero de 2018

LAS PENSIONES UNA PRIORIDAD PARA EL PSOE


 El sistema público de pensiones en España está en un serio peligro, por la inacción del Gobierno de Mariano Rajoy, para afrontar su reforma con seriedad. Es sabido por todos, que la doctrina neocon que defiende el Partido Popular, tiene como base fundamental, la abolición de todo lo público, y la sacralización de la iniciativa privada, incluso en los servicios más básicos.

Es por tanto de una lógica aplastante que en lo que se refiere al tema de las pensiones, durante un gobierno como el de Mariano Rajoy, y en una época de crisis, donde las cotizaciones a la seguridad, Social, fuente principal y casi única de financiación de la pensiones en nuestro país, se hallan bajo mínimos, por la bajada generalizada de salarios que la Reforma Laboral impulsada por el PP, con la bendición de las organizaciones patronales españolas; se encuentren bajo mínimos, resultando del todo insuficientes para cubrir la totalidad de ellas en cada ejercicio anual.

Desde la Reforma Laboral antes dicha que el gobierno Rajoy planteó en su primera legislatura en la que disfrutó de mayoría absoluta, las cotizaciones a la seguridad social experimentaron una tremenda caída, que el gobierno palió echando mano de la llamada hucha de las pensiones, hasta esquilmarla totalmente, sin buscar solución al problema, salvo la congelación de facto de las percepciones de los jubilados, medida del todo insuficiente al ser cada año más el número de jubilados, por razón del aumento de la esperanza de vida y por coincidir estos años con la incorporación a la tercera edad de los individuos del llamado baby boom, nacidos en la década de los cincuenta del pasado siglo.

Otros países de nuestro entorno europeo como Francia, Alemania, y los países nórdicos, afrontaron el problema con la antelación suficiente, a la que detectaron las primeras señales de alerta y así, buscaron fórmulas complementarias a la financiación a través no solo de las cotizaciones sociales si no mediante los impuestos, creando de nuevos o destinando partes de los ya existentes a este fin.

Me llega que desde los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO,   en concreto desde sus secciones de jubilados, se empiezan a organizar movilizaciones reivindicando solución al problema de la pérdida de poder adquisitivo que la congelación de facto procura, y para instar al gobierno a buscar soluciones que permitan garantizar un futuro al sistema, cuestión que en estos momentos no se ve muy clara por ningún lado.

Con todo parece que ni el gobierno del partido Popular ni el partido que hoy le da pleno apoyo, como es Ciudadanos estén por la labor, sino más bien parecen interesados en dejarlo caer, y que el sector privado vaya haciéndose cargo, hasta que el sistema pueda desaparecer, o quedar en algo meramente residual.

Es pues en este tema, que Pedro Sánchez y el PSOE que él lidera puede encontrar un buen filón que marque diferencias con las políticas que defiende la derecha de este país, en el sentido más liberal del término, como es un sistema de pensiones basado en la capitalización y no en el reparto como es en la actualidad.

El actual sistema de reparto, vigente en la mayoría de países democráticos, de nuestro entorno, tiene la ventaja de no estar sujeto a las fluctuaciones de los llamados mercados y no son pasto de especuladores sin escrúpulo alguno, ya que solo dependen de las contribuciones de los que trabajan, en forma de cotizaciones a la seguridad , complementadas con parte de los impuestos que se pagan al estado en casos necesarios como en la época actual, o sea de la solidaridad inter generacional, que reconoce los esfuerzos hechos por sus mayores. Sin embargo el sistema de capitalización que se propone desde la derecha, está sujeto a la voluntad caprichosa de los llamados mercados y yo creo más bien de unos especuladores sin escrúpulos que nunca han procurado por el bien colectivo, si no por su propio bolsillo. ¿Cuántos de los que suscribieron planes de pensiones hace unos 15 o 20 años,, no han visto desvalorizarse sus ahorros, año tras año al recibir la carta de la entidad que se les envía año tras año, durante la época de crisis?

Encuentro muy acertada y valiente la idea del PSOE actual, de les asambleas abiertas para tratar este tema de búsqueda de soluciones a la financiación de las pensiones y  situarlo como máxima prioridad, en cuanto lleguen al gobierno. La claridad de ideas de Pedro Sanchez y su equipo, en unas políticas verdaderamente de izquierdas, y no decimonónicas sino del siglo XXI, se hace de nuevo patente en este asunto, y nos da de nuevo la prueba que estamos ante un líder y un partido completamente válido para lo que debe ser la izquierda del siglo XXI, tanto en España como en Europa.

lunes, 8 de enero de 2018

¿DONDE ESTÁ MARTA PASCAL?


 
De todo el esperpento en que se ha convertido el procés independentista en Cataluña, hay una serie de victimas colaterales que han ido quedando en la cuneta, un día tras otro. Hoy cuando a pesar de una pírrica victoria electoral, las formaciones independentistas, parecen haber iniciado un imparable descenso, hacia un nuevo aletargamiento por una buena temporada, llega quizás la hora de preguntarse por algunos de estos que se han quedado por el camino y a los que les ha sido vetada la participación en la mieles del triunfo en el caso de haberlas conseguido, como por ejemplo Artur Mas, apartado a insistencias de la CUP de la primera línea, aunque sigue desde la segunda línea teniendo un papel principal, sin el acoso mediático.

Otra víctima, esta a partir del momento que desde la antigua CDC, hoy llamada PDCAT, se decide no presentarse a las elecciones convocadas por Rajoy en virtud de la aplicación del artículo 155,y apoyar una candidatura que el ínclito periodista de la Vanguardia y tertuliano en Al Rojo Vivo, Enric Juliana, define como legitimista y que encabeza Puigdemont, es Marta Pascal, una flamante líder de la derecha nacionalista española, a la que hay que atribuir el gran mérito o quizás mejor decir valentía de haber cogido el partido en sus horas más bajas, con el lastre de la corrupción heredada de CDC y el famoso 3%.  Marta ha desaparecido de los medios, su partido el PDCAT, no sale en artículo ninguno, y en la lista que confeccionó Puigdemont, pocos militantes de este partido figuran. ¿Es que ya lo dan por perdido y a partir de ahora la derecha nacionalista catalana, no va a contar con formación política? El tiempo lo dirá.

Dicen los que entienden, que al estar situado el independentismo en un callejón sin salida, pues no van a poder seguir con su planteamiento de implementar la República Catalana, por diversas razones, la primera y principal porqué siguen sin tener el reconocimiento de ningún país del mundo y la segunda que España, sigue con la facultad de aplicar de nuevo el artículo 155 de la constitución, interviniendo la Generalitat, esta vez por un largo periodo, y la tercera que se arriesgan a una nueva marcha masiva de empresa y un deterioro de la economía catalana que la va hacer difícilmente recuperable a corto plazo; ante las elecciones del 21D optaron por apartar al PDCAT de la primera línea política, guardándolo para cuando la situación se normalice de nuevo y acabando de quemar a Puigdemont, un líder político amortizado totalmente, al que a pesar de haber ganado las elecciones, solo le espera permanecer huido, ejerciendo una simbólica presidencia de la Generalitat, o regresar emprendiendo un largo período de cárcel.

Con todo me pregunto estos días, ¿Porqué 940.602 catalanes decidieron votar a un presidente huido y con pocas posibilidades de asumir de nuevo su cargo? Atendiendo a los escritos del perspicaz analista Enric Juliana, parece ser que el discurso de la legitimidad, de la restitución del gobierno depuesto por el 155, ha calado en muchos de ellos, quizás porque ha despertado  el afán de rebelión de unos ciudadanos que consideran un abuso la aplicación de la medida constitucional y se les promete que con la fuerza de su voto, y ganando Puigdemont podrán derogar el artículo 155 además de restituir el mismo gobierno, con las mismas personas, superando así el golpe del estado español que los había destituido. Vaya, como si con ello se volviera a la situación previa a la aplicación del 155.

Si esto es así, se me ocurre pensar que la derecha nacionalista catalana ha conseguido su objetivo, engañando de nuevo a la ciudadanía, como se está poniendo de manifiesto estos días, primero con la imposibilidad de investir presidente a Puigdemont, por no poder regresar a España sin ser detenido ni nombrar Conseller en Cap (una suerte de primer ministro), a Oriol Junqueras, que según todo apunta también va a estar un buen período de tiempo en la cárcel.

Esta posición de Junts per Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya junto al falso abandono de la vía unilateral, cuando se condiciona el dialogo a la negociación de la independencia, sitúa en una frágil posición las opciones de un futuro tranquilo y de recuperación de la economía catalana, a tan solo 9 días de la constitución del nuevo parlamento y a 19 de la constitución de un nuevo gobierno de la Generalitat.

Veremos lo que va a pasar en estos próximos días, y si Ada Colau y los suyos les garantizan o no la mayoría absoluta, permitiéndoles seguir con el paripé, o los independentistas se ven obligados a pedir la renuncia de los fugados a Bruselas y los encarcelados, estableciendo un gobierno de concentración con todas las fuerzas con representación en el Parlament,  previa congelación de la reivindicación independentista, que nos permita además de ahorrarnos el mal trago de unas nuevas elecciones, conseguir el suficiente período de calma para volver a la situación de normalidad, y la superación de la profunda división de la sociedad catalana. ¿Aparecerá entonces Marta Pascal y el PDECAT, en representación de la pequeña y mediana burguesía de Cataluña?

martes, 2 de enero de 2018

2018 UN AÑO QUE VA A RESULTAR CLAVE




El resurgir del nacionalismo en varias democracias occidentales, está poniendo en peligro la democracia tal y como Europa la ha concebido después de la II Guerra Mundial.

El Gobierno ultranacionalista de Trump en los EEUU, una de la grandes potencias del mundo occidental, es una seria advertencia de cómo puede acabar el asunto, con la confrontación pura y dura, pues el nacionalismo no puede existir sin la confrontación con los otros nacionalismos. Las amenazas pronunciadas contra Kim Jong Un, el dictador de Corea del Norte, nos hacen pensar muy seriamente en la posibilidad de un conflicto a escala nuclear.

En Europa, los gobiernos en Polonia y Hungria, formados mayoritariamente por formaciones de carácter ultranacionalista, que proponen cargarse las normas democráticamente establecidas por la UE, el organismo supranacional creado ex profeso para no permitir a los nacionalistas alcanzar el poder; nos dan repetidas muestras de las ansias de debilitar la UE, hasta reducirla a insignificancia. Lo mismo que desde la oposición se predica desde el Frente Nacional, en Francia, La Alianza por Alemania de Alemania, Vlaams Belang en Flandes, el PVV de Geert Wilders en Holanda , etc. etc.

En España, el nacionalista Partido Popular, actualmente en el poder, confrontado con los nacionalistas catalanes; dos formaciones que se retroalimentan, preparando la fase violenta que a la corta o a la larga si nadie le pone remedio van abocados.

No debemos olvidar el Bréxit de la Gran Bretaña, y el engaño en que los nacionalistas británicos, del UKIP y de la formación conservadora, han urdido para convencer a unos ciudadanos que hoy empiezan a estar arrepentidos de su voto, por cuanto empiazan a ver los costes altísimos que ello les va a  suponer.

Si bien no todo son malas noticias y la economía europea empieza a sacar cabeza después de la feroz crisis que hemos pasado, deberíamos pensar que este 2018, va a ser el año, en que los ciudadanos volveremos a ver claro, va a ser el año, en que dejaremos a los nacionalismos en el rincón que la historia de donde nunca deberían haber salido, va a ser el año, en que la UE, se reforzará ideológicamente y todos los países que formamos parte de ella, vamos a sentirnos orgullosos de pertenecer en tan selecto club, creo que los conservadores británicos, van a darse cuenta del error que están cometiendo, y darán marcha atrás, para no abandonar la UE. Creo también  que los Estadounidenses van a comprender que Turmp les conduce directamente al desastre y procederán a poner en marcha un proceso de impeachment, para mandarlo bien lejos y recuperar el lugar de primera potencia mundial que hoy han perdido estrepitosamente.

En España, habrá elecciones generales y un nuevo gobierno, socialista, va a resolver por las buenas el llamado problema catalán y una reforma constitucional de estilo federal, nos va a devolver la concordia entre todos los pueblos que convivimos en la piel de toro, para que volvamos a remar juntos en una misma dirección; después de haber desmontado cualquier atisbo de trama corrupta en nuestro país.

Ya sé que muchos de Vds. lectores me van a considerar un iluso, pero les digo que esto no es otra cosa que mis deseos para todos Vds. para este año, que ayer iniciamos. No busquen en mis palabras otra intención que la desearles: paz y la máxima felicidad a todos mis conciudadanos, del mundo entero.

Que sean Vds. felices y si conseguimos algo de lo que a mi gustaría, miel sobre hojuelas.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

LO QUE HA DICHO EL PUEBLO CATALÁN NO ME HA GUSTADO NADA




Dicen los que entienden y seguramente tienen toda la razón, que en una democracia que se precie, el resultado de unas elecciones es la manifestación de la voluntad popular sobre quien quiere que les gobierne y bajo que programa.

Según esto, el pasado jueves 21 de diciembre de 2017, el pueblo catalán habló, sin embargo a mí, un socialista de tomo y lomo, federalista por más señas y convencido que a través de la confrontación no se resuelve problema alguno, lo que dijo no me gusto nada de nada ni tan solo lo más mínimo.

La formación neoliberal y nacionalista española Ciudadanos obtuvo 1,102.099 votos que representan el 25,37% del total. Junts per Catalunya,  la derecha nacionalista catalana que lideran Puigdemont y Artur Mas. 940.602, el 21,65% de votos emitidos. Esquerra Republicana de Catalunya Formación que a pesar de su nombre, el nacionalismo al ultranza de su ideario la sitúa también a la derecha del espectro político ha obtenido 929.407 votos, el 21,39%, Los Neoconservadores del Partido Popular, y nacionalistas españoles por excelencia, 184.108 votos el 4,24%. Las Candidaturas de Unitat Popular, (CUP) que se definen de izquierda radical aunque utilizan el nacionalismo como estrategia para la desestabilización del sistema  para conseguir su fin último de derribarlo para construir otro nuevo, los vamos a considerar de izquierdas y nacionalistas aunque ello parezca una contradicción, han obtenido 193.352 votos el 4,45% del total  y finalmente la izquierda federalista que representan el PSC  y En Comú Podem que han obtenido respectivamente 602.969 y 323.685 votos representando el  13,88% y el 7,45%. Otras formaciones que no han conseguido representación parlamentaria  han sumado un total de 233.315, el 1,13% y 35.364 el 0,81%  que han optado por el voto en blanco o nulo

Unas simples sumas, nos dan el esperpéntico resultado, que a los partidos nacionalistas, españoles y catalanes que están por la confrontación y humillación del derrotado, les han apoyado  un total de 3.349.568  ciudadanos de los que 2.063.361 47,49% el son nacionalista catalanes (JxCat,+ERC+CUP) y 1.286.207 el 29,61% son nacionalistas españoles,(C’s+PP) por el contrario los dos partidos que con diversos matices proponen una solución de tipo federal, conciliadora, pactada y negociada PSC + En Comú, solo han conseguido el apoyo de 926.654 electores el 21,33%.

Si es verdad que los partidarios de la independencia de Cataluña, se han quedado en menos d la mitad de los votos (47,28%) y que si mezclamos los que están por esta labor, sin tener en cuenta su posición frente a esta cuestión, representan el 52,07%. Aunque una ley electoral que debería hace tiempo haber sido reformada, en el sentido de potenciar más la representatividad, haya otorgado a las tres formaciones independentistas la mayoría absoluta por dos escaños; parece razonable que los independentistas consideren que no pueden aplicar una medida como la proclamación de una República Catalana independiente, cuando el 52,07% de los ciudadanos está claramente en contra. Aunque si atendemos a la reciente historia, con una representación similar montaron el gran número que nos condujo a la aplicación del 155, la marcha de empresas, en definitiva a la catástrofe.

Malos tiempos se avecinan en Cataluña, cuando la fuerza que ha ganado en votos y escaños, (C’s), se ve imposibilitada de formar gobierno pues no tiene los escaños suficientes en el parlamento, cuestión que si han conseguido las tres fuerzas independentistas; por otra parte, el ideario de los ganadores habla de derrotar al independentismo, y de forma no precisamente conciliadora. Los otros nacionalistas, pretenden seguir imponiendo sus tesis contra viento y marea, cuestión que ya hemos visto que solo nos conduce al fracaso, a la fuga de empresas y a la pobreza económica y moral de Cataluña y España, más el pueblo es soberano y en democracia hay que acatar su voz aunque esta nos lleve a la confrontación o a la guerra, como ya ha sucedido en otras circunstancias históricas , en donde los que buscaban soluciones pacíficas fueron tildados de traidores, como le sucedió al socialista Jean Jaurés en 1914.

Los catalanes como también una buena parte de los Europeos se están dejando llevar por el nacionalismo, de uno u otro signo, tanto da, siempre es nacionalismo y ello, es seguro nos conducirá a catástrofes impensables, catástrofes que los padres de la UE trataron de evitar, configurando este organismo superador de cuestiones nacionales. Ellos venían de una gran tragedia como fue la segunda guerra mundial, que al igual que la primera fue provocada por el nacionalismo llevado al extremo, y los dirigentes de hoy, parecen preferir no aprender de la dura lección que aquel aquelarre significó, y esta ceguera voluntaria, es lo que con toda probabilidad nos va a condenar a repetir la historia.

lunes, 18 de diciembre de 2017

¿CUAL VA A SER EL PANORAMA?


 
El panorama que nos ofrecen las encuestas, para el día 22 de Diciembre en Cataluña, no es precisamente halagador para nadie, pues la situación de ingobernabilidad que nos señalan es igual o peor si cabe que la de salir con una mayoría absoluta en escaños de los independentistas.

Con todo, y dado por sentado que de las encuestas solo hay que entenderlas como la expresión de una tendencia y que en los últimos comicios tanto en España como en otros países del mundo se han equivocado con muy amplio margen, me gustaría exponer en este articulo, mi opinión sobre los distintos escenarios que se pueden producir.

En primer lugar, si como dicen las encuestas, Esquerra Republicana de Cataluña resulta la fuerza más votada y que sumando sus escaños a los obtenidos por el resto de fuerzas independentista, (JxCat y CUP), son 68 o más, la mayoría absoluta del Parlament, y si atendemos a las declaraciones de los líderes de estos partidos en la campaña electoral, donde persisten si o si, en la implementación de la proclamada República Catalana, al margen de la conformidad del Gobierno del Estado Español actual, que previsiblemente se va a negar a sentarse en ninguna mesa de negociación con esta premisa; nos lleva indefectiblemente a una reacción del Gobierno Central,  consistente en alargar sine die la aplicación del 155, con la intervención de la autonomía, imposibilitando de facto la constitución efectiva de un nuevo gobierno autonómico, y manteniendo la anómala situación, con el perjuicio económico que ya venimos sufriendo desde el pasado mes de Octubre, de fuga de empresas, y vaciado de ahorros de los bancos y cajas en Cataluña, caída del turismo y del comercio local que se verá abocado al cierre masivo.

Otra posibilidad, que también apuntan algunas encuestas, es que Ciudadanos, sea la fuerza más votada seguida de ERC, pero con una mayoría de los llamados partidos constitucionalistas (C’s PP y PSC), sumándole a los indefinidos Comuns. Aquí se plantearía un extraordinario, problema a la hora de formar gobierno pues los vetos cruzados entre Comuns, C’s y PSC, imposibilitarían la  investidura de Arrimadas. Sin embargo aquí algunos apuntan la idea, que Ciudadanos PP y Comuns, aceptaran, investir el socialista ICETA, con el encargo de formar un gobierno transversal de carácter técnico, con la misión en la próxima legislatura de devolver la normalidad, y la estabilidad a Cataluña, frenando la fuga de empresas, atrayendo inversiones del exterior e intentando reconstruir, todo lo que se ha derribado estos últimos años.

Podría suceder también que el PSC diera la sorpresa y fuera la fuerza más votada, al menos en el sector constitucionalista y en el caso que los independentistas no sumen mayoría absoluta, sería quizás la mejor opción, porqué Ciudadanos, ha dicho que en el afán que los independentistas no puedan formar gobierno, están dispuestos a votar Iceta como presidente; seguramente el Partido Popular y aunque tapándose la nariz haría más o menos lo mismo y todo quedaría en manos de los indecisos Comuns, que deberían decidir, por forzar nuevas elecciones, dar el gobierno a los independentistas o apoyar a Iceta. Las dos primeras opciones representarían un golpe, no solo en Cataluña si no para Podemos en España, del que les costaría mucho recuperarse, por lo que debemos pensar que desde las filas de Podemos, se presionará lo indecible para que se haga Iceta presidente.

También debemos considerar que una victoria de Ciudadanos, y quizás aun más del PSC, abriría de par en par las puertas a un adelanto electoral en España, pues la situación de debilidad del Partido Popular se haría del todo insostenible, por cuanto se pondría en evidencia la mala gestión del tema del secesionismo catalán, desde la política de dejar pasar el tiempo sin mover un dedo, esperando que el dios Cronos, arregle el tinglado, tal y como dijo ayer domingo 17 Miquel Iceta, cuando dirigiéndose a Pedro Sánchez le dijo: “ Si tu hubieras sido presidente, Pedro, no hubiéramos llegado a esta situación en Cataluña”.

Bien señores “Alea Jacta Est” y espero que en mi próximo artículo que publicaré el 23 o el 24 de este mes de diciembre, comentando el resultado de los comicios, nos podamos felicitar por haber empezado a iniciar el buen camino de la recuperación de los desastres económicos, políticos y sociales, tanto en Cataluña como en España.

domingo, 10 de diciembre de 2017

INTENTO DE ANALISIS DEL PANORAMA ELECTORAL EN CATALUÑA II


Cada día estoy más convencido de la necesidad que tenemos los catalanes que Miquel Iceta sea el próximo presidente de la Generalitat de Cataluña, por cuanto entiendo que es el único con capacidad demostrada de pactar con unos y otros y recoser la profunda fractura que el independentismo ha procurado en nuestra sociedad. Para volver a ser un solo pueblo y superar la división, no se puede conseguir desde la aplastante victoria de uno de los bandos nacionalistas enfrentados, pues el resentimiento que queda en el bando perdedor, tarda más o menos, pero siempre acaba aflorando de nuevo.

 

Solo la posición del PSC, no nacionalista por concepto ideológico, y con una propuesta federalista, es la única fuerza capaz de conjuntar voluntades hasta hoy enfrentadas, en pro de conseguir un objetivo, que no es el perseguido ni por unos ni por otros, si no el que puede satisfacer una buena parte de las aspiraciones de los bandos que se han enfrentado, conduciéndonos al desastre.

 

C's por mucho que sus líderes quieran decir lo contrario, se encuentra claramente situado en el bando nacionalista español, su condición ideológica neoliberal, lo coloca claramente en esta posición y por ello, un gobierno presidido por ellos, lejos de representar el fin del conflicto nos llevaría a una perpetuación del mismo, aunque en un principio quedara latente. También en sus discursos  donde proponen claramente una regresión del estado autonómico, devolviendo competencias como la educación al estado, se le nota la afinidad con un Partido Popular, que en sus orígenes no votó a favor de la Constitución, precisamente por esta cuestión.

 

Sin embargo el PSC, dada su condición ideológica de socialdemócrata, internacionalista, es quien ha sabido mantener, siempre una posición no beligerante, ni en uno ni el otro bando y aunque hoy, los del bando independentista, le quieran situar en el que llaman bloque del 155, no es nada cierto, pues de todos es sabido que nada le une con el PP y C's, ni ideológicamente ni tan solo de estrategias, aparte del respeto por la Constitución Española, marco fuera del cual consideran no se puede hablar de democracia.

 

Miquel Iceta ha manifestado en innumerables ocasiones su desagrado por la aplicación del famoso 155, y que lo consideró el mal menor, ante la actitud. totalmente irracional de Puigdemont que optó por echarse al monte, y en lugar de convocar unas elecciones, proclamó una independencia nunca implementada por imposible, que ha desencadenado que nos encontremos en la desastrosa situación actual; por otra parte, aunque se intente ocultar, Miquel Iceta y Pedro Sánchez, influyeron en Rajoy, condicionándole, a acotar en el tiempo la aplicación del mencionado artículo, de forma que una vez esté investido un nuevo gobierno, en la Generalitat deja de estar en vigor.

 

La formación Catalunya en Comú Podem, que lideran Xavi Domenech, y la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, que representa al tocado Podemos en Cataluña, después que su ex líder Dante Fachin se pasara, con todos sus bártulos al independentismo, siguen con la ambigua posición de contentar a unos y otros, con el tema del referéndum legal y acordado, donde ellos defenderían el no en el caso que se planteara la independencia. De hecho es la misma posición que mantuvo el PSC, cuando Pere Navarro era Primer Secretario, para evitar se le marchara el sector más soberanista, que mantenía en sus filas y que le procuró los peores desastres electorales de toda su historia; esta posición ambigua, llevó a esta formación a romper el pacto de gobierno que mantenía en el ayuntamiento de Barcelona con el PSC, por las presiones de ERC y PDECAT, dando la impresión que se decantan por la posición independentista y que en el caso que el 22 de Diciembre, los Comuns, puedan decantar la balanza hacia este sector lo harán sin lugar a dudas.

 

Finalmente nos queda el Partido Popular, que de hace tiempo abandonó cualquier esperanza de sacar buenos resultados en Cataluña y se dedica a mantener y avivar el enfrentamiento entre catalanes y españoles, pues está convencido que le proporciona buenos réditos electorales en el resto de España. Su candidato en inefable Xavier García Albiol, se encuentra como pez en el agua, pues nadie le va a discutir sus resultados por malos que sean,  con discursos belicistas e incendiarios donde no falta el penoso “A por ellos”.

 

Visto el panorama al completo entre el artículo de la pasada semana y este, debemos admitir que según como sea el resultado, el asunto lejos de arreglarse se puede complicar muchísimo más. Peró esto es el argumento de mi próximo artículo la semana que viene.