domingo, 25 de febrero de 2018

LA TIERRA PARA QUIEN LA TRABAJA



Cuando el revolucionario mejicano Emiliano Zapata, adoptó el lema: “La tierra es de quien la trabaja” en la Revolución que lideraba Francisco Ignacio Madero González, en 1910 y cuyo primer general era Pancho Villa, económicamente hablando, la sociedad, no solo mejicana, sino en buena parte del mundo, era eminentemente agrícola, dominada por grandes terratenientes, que tenían sometidos a los que trabajaban sus propiedades en un régimen de semi esclavitud. La expresión hizo fortuna y fue adoptada, más tarde en la revolución rusa de 1917 y en la de connotaciones anarquistas en España de los años 30, por la circunstancia que en todas ellas el proceso industrializador se encontraba aún en sus inicios y las organizaciones de la nueva clase social el proletariado, eran del todo incipientes, siendo el sector agrícola el preponderante.

Si hoy, cuando como entonces, se está acabando un mundo en que la industria es aún el factor dominante y  los grandes propietarios, intentan amortiguar las consecuencias de su inevitable caída, oprimiendo al proletariado hasta límites nunca vistos y privándole de sus derechos sociales, laboriosamente conquistados, mientras emerge el sector financiero, como nuevo poder absoluto, dominador de vidas y haciendas, llegan a surgir movimientos revolucionarios, como entonces, con toda seguridad, habría que buscar un nuevo lema, que transmitiendo la misma idea de fondo, estuviera adaptada a la nueva realidad. “Las fábricas son de los que trabajan en ellas” podría ser un buen ejemplo, aunque entonces quizás cometiéramos el mismo error que nuestros antepasados cometían, como fue pensar que en un futuro nada cambiaría, y la agricultura seguiría siendo el centro de la economía mundial y dejaron en manos de las élites la comercialización de los productos derivados del campo, otorgándoles además el poder de fijar los precios, siendo así que los poderosos terratenientes de antaño, siguieron manteniendo el poder y mantuvieron a sus antiguos laborantes, hoy pequeños propietarios sometidos a una economía de supervivencia, mientras ellos gozan de grandes beneficios.

Sentadas estas bases, si les diré que en un futuro inmediato, será del todo revolucionario, que los trabajadores se responsabilicen de la gestión y la propiedad de los medios de producción, en la fórmula que conocemos con el nombre de “Economía Social” y que esta fórmula adquiera el volumen necesario para ser mayoritaria y determinante en el conjunto de la economía de la UE, Rusia, China, India, Japón y el sudeste asiático, más adelante y si nos atrevemos a soñar un poco en los Estados Unidos de América. Pero cometeríamos un tremendo error si paráramos en este punto, el proceso revolucionario que ello implica, pues si como ya intuimos hoy, las élites se refugian en el sector financiero, y se agrupan, concentran sus compañías, o bien les permitimos que sigan controlando los grandes sectores de la distribución, seguiremos dependiendo de ellos que nos esclavizaran aún más para tenernos dominados, y promoviendo al cabo de un tiempo la contra revolución que viene a revertir los logros trabajosamente conseguido con grandes sacrificios. ¿Qué ha sido sino la contra revolución neocon a la socialdemocrácia que impulsaron en los años 90 Ronald Reegan y Margareth Tatcher? ¿No se han dado cuenta Vds. aún que gran parte de los males que hoy estamos sufriendo, incluida la crisis económica, no son más que las consecuencias de esta reacción?

Volviendo al tema, se que en unos momentos de cambio tan fuertes como los que vive el planeta en estos tiempos, es extraordinariamente difícil, prever cómo evolucionará el sistema, sobre todo en su parte económica y social, pero estoy seguro que economistas y otros expertos si deben ser capaces de intuir al menos porque derroteros, vamos a caminar pasado mañana; es por ello pienso, que los partidos políticos de la izquierda razonable como el PSC y el PSOEy otros en los diversos países de la UE, deberían estimular a estos sabios, de ideología afín, que haberlos haylos, a que estudien y busquen soluciones dentro de los cánones de la izquierda, para que podamos hacer realidad en un futuro no muy lejano el lema zapatista, “La Tierra para quien la trabaja”, convenientemente adaptado a la nueva realidad y sin que sea posible que al cabo de un tiempo, nos sea usurpado de nuevo como nos ha sucedido 70 años después que la socialdemocracia salvara Europa, del desastre de la II Guerra Mundial.

domingo, 18 de febrero de 2018

LA IZQUIERDA VUELVE A SER LA SOLUCIÓN EN ESPAÑA


 
Siete años de gobierno del Partido Popular cuatro de ellos por mayoría absoluta, con un pésimo balance en referencia a la cuestión social:: Una desigualdad record, los servicios públicos bajo mínimos, una secesión territorial que por poco no se consuma y un día tras otro se destapan casos de corrupción con implicación directa de los altos cargos del Partido Popular, más un largo etc. de injusticias y regresiones de todo tipo, es un triste balance de gobierno para alguien que se pretenda demócrata.

Los españoles estamos desconcertados, muchos reconocen su equivocación al dar su voto al PP de Mariano Rajoy que empezamos a intuir nos conduce directamente al desastre, no solo económico, si no social con las terribles consecuencias que ello puede comportar de inestabilidad,  protestas callejeras, etc. etc.

De todo lo expuesto cabe deducir que la derecha que representa el Partido Popular ha fracasado rotundamente en sus políticas reduciendo el estado del bienestar a un sueño imposible de alcanzar por nuestros hijos y nietos, aunque intente y a veces parece que lo consigue, hacernos creer que la corrupción es algo intrínseco al gobernante y por lo tanto algo con lo que debemos convivir y en segundo lugar que no existe otro medio económico que el de la explotación del hombre por el hombre en base a una desigualdad supina.

Las cosas no son así, como muy bien se ha encargado de demostrarnos la historia en el pasado siglo XX y en particular después de las revoluciones sociales que en él se han producido y  es por ello que los asalariado y pensionistas de hoy, emulando a nuestros abuelos, debemos tomar consciencia de clase como decía en mi artículo anterior e intentar el gran cambio en nuestro país, con aquellos líderes que de verdad defiendan nuestros intereses.

De hecho algo parecido a lo que sucedió en 1982 en España, cuando la derecha procedente de un renovado franquismo, como era UCD, fracasaba rotundamente en la modernización del país, mostrándose totalmente incapaz de alcanzar las metas que la nueva España democrática requería. Fue entonces que incluso la burguesía económica se convenció de la necesidad de un cambio radical, y que era la socialdemocracia que el PSOE representaba quien debía tomar las riendas para salvar la desesperada situación, que nos abocaba irremisiblemente al desastre. Durante trece años, el PSOE modernizó el país y lo metió en el mapa como se dice; a pesar de fallos y errores cometidos, las bases fundamentales de un nuevo sistema económico fundamentado en la igualdad y la solidaridad estaban creadas.

Hoy estamos en una situación parecida a la de entonces, una crisis económica ha dejado el país hecho unos zorros, la desigualdad es bandera de una derecha que se ha vuelto más cavernícola que nunca, tanto el Partido Popular como Ciudadanos, cuyo neoliberalismo es una amenaza, si cabe aun mayor que el propio PP. Puede que sea la hora en que la ciudadanía en general incluidos los votantes de derechas, se den cuenta que es necesario de nuevo, una puesta al día, que solo puede conseguir una izquierda cabal y sensata, socialdemócrata por más añadidura, como es el PSOE. Atentos a sus propuestas y a sus acciones, analicen los diez grandes acuerdos de estado que este partido propone y luego, cuando se convoquen elecciones voten en consecuencia. España necesita de nuevo una izquierda que venga a recomponer y transformar un sistema económico hoy totalmente fuera de órbita, para situarlo de nuevo en la senda de la modernidad y la justicia social.

viernes, 9 de febrero de 2018

CONCIENCIA DE CLASE


 
Dicen los que entienden, que hoy los individuos en la sociedad occidental han perdido la conciencia de clase y en consecuencia su capacidad reivindicativa a la hora de defender sus derechos. De hecho esto ha sido el objetivo perseguido ancestralmente por el capitalismo, con el fin de desmantelar la estructura de su oponente, el socialismo.

Hoy ya nadie habla de lucha de clases ni tan solo los que aun se tildan de comunistas, salvo los más viejos del lugar, que desde una posición altamente crítica con las actuales formaciones políticas de izquierda, se siguen considerando de pura estirpe obrera y reivindicadores de la dictadura del proletariado, en particular desde octubre del pasado año cuando se celebró el centenario del inicio de la Revolución Rusa de 1917.

El capitalismo ha conseguido que los obreros se avergüencen de serlo, y no solo se reivindiquen como clase media, sino que  renuncien a sus derechos y mejoras sociales conseguidas, en pro de la aspiración a un enriquecimiento rápido que les permita pasar, de simple clase media a la clase media alta; un enriquecimiento que a la gran mayoría nunca le llega, pues su acceso es como una especie de tómbola, en la que muchos juegan pero pocos se llevan el premio gordo de verdad, aunque muchos si, la muñeca Chochona, una baratija reclamo a los clientes para seguir jugando.

Es verdad y así debemos reconocerlo, el mundo ha ido cambiando y que la ortodoxia de la revolución rusa, por ejemplo, hoy día no tiene aplicación, el propio Marx, ya preveía unos estadios en la evolución capitalista, muy distintos a los que había en su época, por lo que el mismo confesaba que su obra cumbre, El Capital, no era una obra concluida si no la base de pensamiento con la que evolucionar a tono como lo haría el capitalismo  

Hoy sin duda el capitalismo está plenamente en su fase imperialista, la primera potencia económica del mundo, está gobernada, no por un político si no por un multimillonario, que pretende dirigir los Estados Unidos de la misma forma que dirige su consorcio de empresas. En la Rusia post soviética, una oligarquía de carácter mafioso, ha encontrado en Putin un líder carismático  que les permite seguir manejando los hilos, de la que fue la segunda gran potencia mundial, en base a la desigualdad y con una cuarta parte de su población en la miseria más absoluta si derechos sociales ninguno. En los países de la UE, el nacionalismo disgregador, está adquiriendo nuevos vuelos, y en buena parte de los países miembros, o bien ya ostentan el poder, como (Hungria, Polonia, Austria) en otros las formaciones que representan esta ideología, son las segundas o terceras fuerzas en los respectivos parlamentos. (Alemania, Holanda, Francia, Belgica, Suecia, Dinamarca, Finalandia) En Gran Bretaña el anti europeísmo ha conseguido imponerse hasta el punto que están negociando su salida de la UE.

Mientras la clase asalariada, que en la mayoría de los países citados, sigue en el limbo, perdiendo derechos sociales y retrocediendo a pasos agigantados en el progreso colectivo que los últimos 70 años había conseguido, mientras que los partidos y formaciones políticas, como es el caso del PSOE en España que intentan poner de manifiesto el engaño que se está haciendo a los ciudadanos, son denostados desde la derecha y desde su izquierda, no sea que las mayorías huelan el percal y se rebelen para derrocar la contra revolución que desde los años 90 del pasado siglo el mundo civilizado está viviendo.

Es un peligro cuando los ciudadanos pierden su consciencia de clase y se creen la falacia que con su habilidad o listeza pueden convertirse en poco tiempo en élite, pues dejan de luchar por el progreso de la sociedad en conjunto, para conseguir como máximo ser los esclavos favoritos del poder real. ¿Cómo sino explicar que en España, un 30% de los votantes del PP sean jubilados a los que este partido ha recortado su pensión, les hace pagar sus medicamentos y les hunde la sanidad pública, con listas de espera larguísimas que en muchas ocasiones representan para ellos su muerte?

Los ciudadanos hemos de recuperar nuestra consciencia de clase, hemos de ser conscientes que vivir de un sueldo o de una pensión que depende de los sueldos de los que trabajan, no nos otorga privilegio alguno, sino todo lo contrario y que solo alcanzando el poder real, como colectividad, podremos estructurar un futuro estable de progreso para nosotros y las generaciones que nos siguen.

Pensad que somos muchos más que ellos, seamos conscientes que nuestra fuerza reside en permanecer unidos, y que la socialdemocracia fue capaz de levantar una Europa hundida, terminada la II Guerra Mundial. 

domingo, 4 de febrero de 2018

¿ES EL FIN DEL PROCÉS INDEPENDENTISTA?



El tema de los mensajes de Puigdemont, captados por las cámaras de Telecinco, y que el receptor de los mismos, Carlos Comin de ERC, parece facilitó su captación, han puesto en evidencia una profunda división entre los dos grandes partidos independentistas, PDECAT y ERC, dos formaciones que desde la proclamación de la República Catalana y la posterior detención de unos y la fuga de otros, parecen tirar cada uno por su lado.

Ya hace tiempo que un servidor, en concreto desde que Artur Mas, se declaró independentista, no ha acabado de entender que el partido representante de la pequeña y mediana burguesía catalana, se volcara hacía en independentismo, cuando todo el mundo sabe que la mayoría de sus representados, de ninguna manera se declaran como tales, por una simple cuestión que ninguno de ellos como buen empresario, está dispuesto a perder, aunque sea una parte minoritaria de su cuota en el mercado español. Dicho esto no es de extrañar que cuando Puigdemont, hace su lista para presentarse a las elecciones del pasado 21D por lo libre, sin tener en cuenta para nada a su partido político, en cuanto muestra una cierta posición de debilidad, como se puede deducir, del contenido de los famosos mensajes, los marginados del partido salten e intenten retomar las riendas del PDCAT, para devolverlo a la posición de lo que es su normalidad.

Por tanto el resultado de la situación actual del independentismo catalán a tres meses de la fallida declaración de independencia, es de una profunda división dentro del propio PDECAT, como se deduce de las expresiones de su líder actual Marta Pascal, y de este partido con ERC, mientras que la CUP el tercero en discordia, que ha obtenido unos pobrísimos resultados electorales con solo 4 diputados al Parlament, si bien se define por continuar con la posición de enfrentamiento con el estado, parece que ya poco influye en la situación actual.

Por otro lado, las declaraciones de los que han sido detenidos, incluidos los que han obtenido la libertad bajo fianza, en sede judicial, parecen ser partidarios de abandonar la opción unilateral y se declaran partidarios de conseguir sus objetivos a través del consenso con el estado español.

¿Significa esta situación, que estamos ante el final del llamado procés independentista? No lo creo, al menos de manera inmediata; 2.100.000 catalanes el pasado 21D engañados o convencidos, votaron las opciones independentistas; y no es previsible al menos a corto plazo que se rindan a las nuevas propuestas que hacen algunos de los líderes, de hecho aunque Puigdemont en sus mensajes, reconozca que han perdido en su confrontación con el estado y que este haya resultado vencedor indiscutible, en particular porqué son gente a la que han estado, durante años, bombardeando con mensajes y lemas donde se indica que solo con la independencia, Catalunya tiene futuro y que el estado español está débil y se le puede tumbar con nada; por lo que es difícil que de un día para otro cambien de opinión, aunque se les dé un baño de realidad.

Otro dato a observar y tener en cuenta, es que si bien los antiguos líderes, hoy encarcelados, de las dos principales entidades ciudadanas independentistas, Omnium Cultural y Asociación Nacional Catalana, predicaban la lucha pacífica y la no violencia un día sí y el otro también, los nuevos líderes no dicen ni pio sobre este tema y así en la última concentración ante el Parlament de Cataluña el día del frustrado pleno de investidura, se rompieron candados, y tumbaron las vallas, obligando a los Mossos de Esquadra a intervenir con cierta contundencia, aunque si vale decir que el actual responsable de la ANC, se desmarcó de estos incidentes, atribuyéndolos a los denominados Comités de Defensa de la Republica (CDR)

Mientras escribo estas líneas oigo a un “opinador” independentista, decir que en un futuro inmediato va a constituirse un nuevo partido que aglutinará todo el independentismo, cargándose el PDECAT y ERC. que se presentará a una  nuevas elecciones y que arrasará en Cataluña, imponiendo la independencia, por la fuerza si es necesario. No estoy de acuerdo, con esta opinión aunque si temo que el independentismo a partir de ahora tome una deriva pro violencia, arguyendo la legítima defensa , que aunque lo dejaría sin duda en una posición minoritaria, electoralmente hablando, si podría perjudicar gravemente la recuperación económica de Cataluña y de rebote al resto de España.

Claro que todo puede cambiar, si el sentido común se acaba imponiendo y el independentismo es capaz de aceptar que ha fracasado en sus planteamientos, intentando configurar un especie de gobierno de concentración en Cataluña, para recuperar la posición como motor económico de España que siempre ha tenido este país. Si por otro lado en España, el Partido Popular pierde el poder y un PSOE renovado, lo asume con planteamientos de progreso, puede ser efectivamente estemos ante el final de un esperpéntico procés independentista..

domingo, 28 de enero de 2018

RECUPERAR LAS INSTITUCIONES CATALANAS


Si los independentistas no fueran cerrados de mente y egoístas, se darían cuenta que para no sufrir una derrota estrepitosa, que todos los ciudadanos de Cataluña pagaremos con creces, que por ahora lo más importante es recuperar las instituciones intervenidas y volver a la normalidad autonómica, no dando ocasión a que los partidarios del unitarismo en la forma de organización del Estado, vayan convenciendo a muchos conciudadanos que el autonomismo y su hermano mayor el federalismo no es lo más conveniente para administrar la diversidad de nuestro país.

El independentismo catalán no ha calibrado bien la fuerza de su adversario, y pensando pillarlo en un momento de debilidad, se ha lanzado a imponer sus tesis por el sistema de los hechos consumados, pensando que contaría con el apoyo de las naciones y países del planeta, cuando la realidad ha sido que estos han apoyado a si enemigo. La República Catalana que han proclamado, no tiene reconocimiento de ningún país del globo terráqueo, Su presidente fugado a Bélgica, nadie le reconoce como presidente de ninguna república ni tan solo de ninguna autonomía, donde no es recibido por nadie de cierta importancia a no ser los líderes del partido independentista Flamenco, sin tampoco con grandes alegrías. La última jugada que ha intentado, solicitando intervenir en un debate en la Universidad de Copenhague, buscando ser detenido en aquel país le ha salido rana, por dos razones, la primera porque del debate salió escaldado después que Marlene Wind, profesora de dicha universidad le acorralara, a zascas empezando con la pregunta  "¿Democracia es sólo hacer referendos y encuestas de opinión o también respetar la legalidad y la Constitución?".  Y en segundo lugar porque el juez de tribunal supremo Llarena, encargado de su caso, se abstuvo muy acertadamente de emitir la euro orden para ver si se le podía detener. De esto último el juez ha dado exhaustivas explicaciones, por lo que no voy a insistir en ello, solo señalar que el ridículo y la imagen que el personaje Puigdemont está dando de Cataluña en Europa y el mundo es cada vez más penoso.

Es verdad que el independentismo no ha sido derrotado en las urnas, el resultado de las elecciones del pasado 21 de Diciembre lo señalan claramente al haber mantenido las formaciones que representan esta opción el 47’7% de los votos y aunque sin alcanzar la mitad más uno de los emitidos si vale decir que ha sido la opción mayoritaria seguida del nacionalismo español de PP y C’s, con el 29,51% la opción federalista de PSC y Comuns, con el 21,42% y las otras formaciones con 1,37%.; aunque una ley electoral, que hace tiempo debería haber sido reformada, les haya otorgado una mayoría absoluta con 70 diputados, deberían reconocer que no tienen el suficiente respaldo para imponer una independencia que más de la mitad de los catalanes rechaza, sin embargo llevados por su fanatismo parecen dispuestos a mantener su voluntad hasta el final.

Por el otro lado el nacionalismo español que representa el Partido Popular, en estos días en horas muy bajas después de las confesiones de los cabecillas de la trama Gürtel, no parecen tampoco estar por la labor de normalizar la situación, sino que al igual que sus contrarios siguen buscando la derrota total y humillación del enemigo, aunque sea a costa de su prestigio y saltándose los dictámenes del Consejo de Estado.

En medio de estas dos posturas están los partidarios del federalismo, PSC y Comuns, que con sus diferencias en matices, están por la única posición beneficiosa para los ciudadanos, como es la normalización de la situación y la recuperación de todas las instituciones hoy intervenidas, por parte de los representantes del pueblo catalán.

No tengo ni idea de cómo va a resolverse este asunto, ni tan solo estoy seguro que mañana martes día 30 de Enero se empiece a solucionar el problema, de lo único que me estoy dando cuenta con altísima preocupación, es que los ciudadanos españoles estamos perdiendo la ilusión por los valores democráticos y nos estamos metiendo de lleno en el túnel de la incertidumbre, para mayor goce de los poderes fácticos que se frotan laas manos ante un futuro para ellos más que prometedor.

Quizás si, sería conveniente encontrar la manera rápida de echar el gobierno del PP y convocar nuevas elecciones que sienten la base de un nuevo gobierno en España, capaz de buscar desde la democracia soluciones a los gravísimos problemas que tenemos planteados. Aunque uno ya no se atreve a pedir que la gente salga a la calle y se indigne y rebele, pues después de la última vez que esto sucedió, el 15M, democráticamente entronizamos a Mariano Rajoy por mayoría absoluta.

domingo, 21 de enero de 2018

TOMAR EL PODER REAL, EL OBJETIVO REVOLUCIONARIO




El gran objetivo de todas la revoluciones de la historia, ha sido la toma del poder por parte de la clase social que la ha promovido, así en la revolución francesa, las clases de la media y baja burguesía, tomaron el poder real, arrebatándoselo a la aristocracia y a su principal representante la monarquía. El 1917 en octubre pasado hizo cien años, las clases bajas y trabajadoras en Rusia hicieron lo mismo, arrebatando el poder a una aristocracia que gobernaba el país con mano de hierro, amparada en el poder omnipotente del Zar.

En España, en 1868, la burguesía junto con el estamento militar, vieron en la democracia la única manera de salir de una crisis, parecida a la actual, económica y política a la vez y montaron la revolución que vino a llamarse la Gloriosa, que acabó con el destronamiento de Isabel II, el breve reinado de una monarquía constitucional, en la persona de Amadeo de Saboya, y después de su fracaso con la más breve incluso I República Española, en sus primeros tiempo de corte federal y en su final unitaria.

Mas recientemente en la década de los 30 del pasado siglo XX, en España, el movimiento de corte anarquista intenta la toma del poder y de hecho lo consigue en ciertos puntos de España, como Cataluña, Asturias y Andalucía, sin embargo el golpe del General Franco y la posterior guerra civil mandan al traste este último gran movimiento revolucionario en nuestro país.

Observen que todos ellos tienen un punto en común y que es la toma del poder por parte de un grupo social determinado, arrebatándoselo a otro que lo ha venido ostentando durante un tiempo, de forma violenta. Observen también que en todos ellos, el símbolo del poder  han sido las instituciones de gobierno y del estado en sí y es contra ellos donde se han dirigido los ataques. Quizás debemos exceptuar, la revolución anarquista del año 36, que además de las instituciones del gobierno y del estado, dirigen sus iras contra los empresarios y estamento religioso, considerándolos como ostentadores de un poder real capaz de influir decisivamente en el gobierno.

Hoy en el siglo XXI, cuando el sistema capitalista da claras señales de agotamiento en buena parte del planeta y al igual que el comunismo ruso colapsó en 1991, al no haber dejado durante años, resquicio alguno para su renovación; el sistema capitalista puede colapsar si sigue empeñado en desatender las demandas que la ciudadanía le hace llegar en forma de protestas que se dedica a reprimir y demuestra claramente que está dispuesto a perpetuarse en base a la desigualdad social y la represión de la protesta del más débil que lleva como consecuencia.

Es hora ya que los ciudadanos del siglo XXI, empecemos a plantearnos la necesidad de una nueva revolución que venga a empujar de nuevo el mundo hacia el progreso. Es hora que las clases más desfavorecidas de la sociedad, busquen de nuevo la toma del poder, salvando este obstáculo llamado capitalismo que se niega a renunciar a la desigualdad e injusticia social. Sin embargo para que una nueva revolución pueda resultar exitosa en pleno siglo XXI, debemos mentalizarnos de dos cosas, la primera renunciar a la violencia que ha sido sacralizada en todas las revoluciones desde hace 100 años, y la segunda, localizar donde está el poder real, para no dar golpes en vano que se pierdan en el aire.

Los anarquistas de 1936, tenían claro que el poder se concentraba principalmente en tres lugares, la clase empresarial, el gobierno y la iglesia, sin embargo en estos tiempos actuales, nos encontramos que la iglesia ya no tiene la influencia que antes tenía en la sociedad, el gobierno está supeditado al poder financiero  y por otro lado que el capitalismo ha sido capaz de camuflarse de tal manera que la antigua clase empresarial, hoy resulta que no es poseedora de casi nada al estar endeudada hasta las cejas, situación que la equipara en problemas con la clase asalariada. Podríamos pensar que son los bancos o demás entidades financieras al ser los tenedores de las deudas de los ciudadanos, quienes son depositarios del poder real, pero entonces resulta que el banco en si es un ente totalmente despersonalizado, con una propiedad atomizada, en millones de pequeños accionistas, que además van cambiando de un día para otro, al intentar obtener beneficios de su inversión comprando y vendiendo acciones que no con el rendimiento de la entidad. ¿A quién deberían guillotinar pues los  revolucionarios del siglo XXI?

Creo que la revolución de hoy debe usar nuevas estrategias adecuadas a la nueva realidad, en lugar de enfrentarse físicamente a un enemigo que no conocemos físicamente ni sabemos dónde está, deberíamos intentar el control de los medios productivos y financieros, no en base a expropiaciones ni asaltos, si no fomentando en crecimiento de la economía social  para convertirla en el más serio competidor del capitalismo explotador, por ejemplo.

Sé que alguno me acusará de simplismo, sin embargo mi intención no es ofrecer aquí soluciones concretas, si no crear el clima necesario para que desde las bases ciudadanas se empiece a pensar en la necesidad de dar un giro radical a nuestro mundo si queremos que la justicia social y el progreso vuelva a imperar en el planeta tierra, y que las futuras generaciones no se vean obligadas a vivir como esclavos.

domingo, 14 de enero de 2018

LAS PENSIONES UNA PRIORIDAD PARA EL PSOE


 El sistema público de pensiones en España está en un serio peligro, por la inacción del Gobierno de Mariano Rajoy, para afrontar su reforma con seriedad. Es sabido por todos, que la doctrina neocon que defiende el Partido Popular, tiene como base fundamental, la abolición de todo lo público, y la sacralización de la iniciativa privada, incluso en los servicios más básicos.

Es por tanto de una lógica aplastante que en lo que se refiere al tema de las pensiones, durante un gobierno como el de Mariano Rajoy, y en una época de crisis, donde las cotizaciones a la seguridad, Social, fuente principal y casi única de financiación de la pensiones en nuestro país, se hallan bajo mínimos, por la bajada generalizada de salarios que la Reforma Laboral impulsada por el PP, con la bendición de las organizaciones patronales españolas; se encuentren bajo mínimos, resultando del todo insuficientes para cubrir la totalidad de ellas en cada ejercicio anual.

Desde la Reforma Laboral antes dicha que el gobierno Rajoy planteó en su primera legislatura en la que disfrutó de mayoría absoluta, las cotizaciones a la seguridad social experimentaron una tremenda caída, que el gobierno palió echando mano de la llamada hucha de las pensiones, hasta esquilmarla totalmente, sin buscar solución al problema, salvo la congelación de facto de las percepciones de los jubilados, medida del todo insuficiente al ser cada año más el número de jubilados, por razón del aumento de la esperanza de vida y por coincidir estos años con la incorporación a la tercera edad de los individuos del llamado baby boom, nacidos en la década de los cincuenta del pasado siglo.

Otros países de nuestro entorno europeo como Francia, Alemania, y los países nórdicos, afrontaron el problema con la antelación suficiente, a la que detectaron las primeras señales de alerta y así, buscaron fórmulas complementarias a la financiación a través no solo de las cotizaciones sociales si no mediante los impuestos, creando de nuevos o destinando partes de los ya existentes a este fin.

Me llega que desde los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO,   en concreto desde sus secciones de jubilados, se empiezan a organizar movilizaciones reivindicando solución al problema de la pérdida de poder adquisitivo que la congelación de facto procura, y para instar al gobierno a buscar soluciones que permitan garantizar un futuro al sistema, cuestión que en estos momentos no se ve muy clara por ningún lado.

Con todo parece que ni el gobierno del partido Popular ni el partido que hoy le da pleno apoyo, como es Ciudadanos estén por la labor, sino más bien parecen interesados en dejarlo caer, y que el sector privado vaya haciéndose cargo, hasta que el sistema pueda desaparecer, o quedar en algo meramente residual.

Es pues en este tema, que Pedro Sánchez y el PSOE que él lidera puede encontrar un buen filón que marque diferencias con las políticas que defiende la derecha de este país, en el sentido más liberal del término, como es un sistema de pensiones basado en la capitalización y no en el reparto como es en la actualidad.

El actual sistema de reparto, vigente en la mayoría de países democráticos, de nuestro entorno, tiene la ventaja de no estar sujeto a las fluctuaciones de los llamados mercados y no son pasto de especuladores sin escrúpulo alguno, ya que solo dependen de las contribuciones de los que trabajan, en forma de cotizaciones a la seguridad , complementadas con parte de los impuestos que se pagan al estado en casos necesarios como en la época actual, o sea de la solidaridad inter generacional, que reconoce los esfuerzos hechos por sus mayores. Sin embargo el sistema de capitalización que se propone desde la derecha, está sujeto a la voluntad caprichosa de los llamados mercados y yo creo más bien de unos especuladores sin escrúpulos que nunca han procurado por el bien colectivo, si no por su propio bolsillo. ¿Cuántos de los que suscribieron planes de pensiones hace unos 15 o 20 años,, no han visto desvalorizarse sus ahorros, año tras año al recibir la carta de la entidad que se les envía año tras año, durante la época de crisis?

Encuentro muy acertada y valiente la idea del PSOE actual, de les asambleas abiertas para tratar este tema de búsqueda de soluciones a la financiación de las pensiones y  situarlo como máxima prioridad, en cuanto lleguen al gobierno. La claridad de ideas de Pedro Sanchez y su equipo, en unas políticas verdaderamente de izquierdas, y no decimonónicas sino del siglo XXI, se hace de nuevo patente en este asunto, y nos da de nuevo la prueba que estamos ante un líder y un partido completamente válido para lo que debe ser la izquierda del siglo XXI, tanto en España como en Europa.